Niños

imagen tomada de twitter Eran las seis de la mañana cuando rompí fuente, es imposible describir lo que sentí, era una mezcla de tantas emociones, tantas preguntas, tantas ganas, pero miedo no. No tuve miedo entonces, ni cuando me ingresaron al hospital, ni cuando me conectaron al suero, ni cuando uno de los medicamentos me hizo vomitar. No tuve miedo cuando me pasaron a sala de partos, ni cuando me hicieron el ultrasonido o el maldito tacto, ni siquiera tuve miedo cuando el cirujano me explicó que mi...